17 enero 2012 ~ 0 Comentarios

La casa-museo Sorolla

¿Tenéis dos horas, incluso una hora y media? ¿Os apetece visitar un museo, pero no queréis guardar colas enormes? ¿Os agobian los museos grandes? Vuestro museo es la Casa-Museo Sorolla.

En pleno centro de Madrid, entre sus ruidos y sus coches, encontráis como por arte magia la que fue casa familiar del gran pintor español Joaquín Sorolla (Valencia, 1863). Aquí vivió hasta su muerte (Cercedilla, 1923), teniendo adosado a su propia casa su estudio de pintor. La dirección es calle General Martínez Campos 37, metro Gregorio Marañón. He aquí una vista de la entrada principal: el porche de la casa.

Según entráis os encontraréis en el primer jardín (de inspiración granadina) de los tres que Sorolla quiso para su casa cuando compró este solar en 1910. Girad a la derecha y veréis el segundo. Otro giro a la izquierda y ya estaréis en el tercero: todo en los tres respira gusto por los ornamentos típicos de los patios y jardines andaluces que tantas veces pintó Sorolla. Las entradas se compran en la parte baja de la casa, donde antes se ubicaban las cocinas. La entrada al museo está en la que era la entrada al estudio de Sorolla, un edificio adosado al de la casa. Salid otra vez al jardín y lo veréis. En la primera sala,algunas de las primeras pinturas de Sorolla. Este espacio era la sala de exposición del pintor, donde mostraba a sus posibles clientes sus obras.

Un autorretrato nos da la bienvenida. Observad que está dedicado: “A mi Clotilde, su Joaquín”. Clotilde García fue su mujer y su principal modelo. Sorolla la retrató innumerables veces, así como a sus hijos, tres, que podemos ver a la izquierda de su autorretrato. A Sorolla le fascinaba Velázquez. Decidió venir a vivir a Madrid porque visitó, en un viaje de estudios, el museo del Prado y pudo ver las obras del gran genio realista. Sus primeros cuadros muestran muy bien esa influencia. Sin embargo, Sorolla no es conocido especialmente por esta etapa. Como muchos de vosotros sabréis, nuestro pintor se conoce también como “el pintor de la luz”. He aquí un ejemplo, quizá el más famoso; viéndolo entenderéis el porqué de esta fama:

Sorolla viaja a París en 1885 y se queda seis meses: durante este tiempo entra en contacto con los impresionistas franceses y con los maestros nórdicos: de ellos adquiere la influencia de la luz, tema que lo ocupará durante el resto de su vida. Estudiará y estudiará incansablemente las técnicas de los blancos para reflejar luces diferentes, momentos distintos del día, matices que son un detalle pero lo son todo. He ahí la magia de Sorolla: siempre fue fiel a un realismo muy español, muy reconocible y reconocido mundialmente en su época (expuso en Europa y Estados Unidos, recibiendo un encargo de la Hispanic Society of America), tomando de las vanguardias lo que captó su interés y sintió que podía integrar en su hacer.

Pasad a la sala II. Era el despacho de Sorolla, donde recibía a sus clientes. Conservamos su mobiliario original.

La luz inunda todos sus cuadros: observadlos. ¿En cuáles está plasmado el amanecer y en cuáles el atardecer?

Respirad hondo y entrad en la sala tres: el estudio del pintor, donde tenía sus caballetes para pintar.

¿Qué decir? Disfrutad mirando, imaginando, ¡sin tocar! Y pensad: en esta sala, Sorolla pasó tantas horas de su vida, refinándose, perfeccionándose, dándose a su obra.

¿Queréis saber más? Venid a Madrid y estaré encantado de acompañaros en vuestra visita. Soy Vicente Madrid, ¡seguidme en Facebook!

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