01 agosto 2012 ~ 2 Comentarios

¿Qué dicen? ¿Qué quieren decir?

Hola a todos.

La pragmática es la parte de la lingüística que se ocupa de cómo el contexto influye en la interpretación del significado. Aprender un nuevo idioma consiste también en aprender qué queremos decir cuando utilizamos una frase o palabra determinada en un contexto específico. En el post de hoy veremos algunos ejemplos que nuestros estudiantes nos han facilitado, basados pues en sus experiencias como aprendientes de español. ¡Muchas gracias a todos!

1) ¡Tranquilo, hombre!/ ¡Tranquila, mujer! – ¡Tranquilo! ¡Tranquila!

Es una de las expresiones que más asombro causa. No hay ninguna razón para tranquilizar o calmar a nadie y sin embargo los españoles nos pasamos el día conciliando los ánimos de los demás, aparentemente. ¿Qué decimos? ¿Qué queremos decir? Son dos cuestiones diferentes. Veámoslas por separado.

¿Qué decimos?

– Por un lado, está el significado literal de la frase. Según la RAE, tranquilo/a es la persona que se toma las cosas con tiempo, sin nerviosismos ni agobios, y que no se preocupa por quedar bien o mal ante la opinión de los demás. La expresamos, además, de manera exhortativa, es decir, animando a la otra persona a comportarse de una determinada manera, en este caso, apaciguando su estado de ánimo.

¿Qué queremos decir?

No queremos tranquilizar a alguien que está nervioso. No queremos evitar una discusión. No queremos imponer nuestra voluntad. Solo queremos decir que no hay ningún problema, que está todo bien, que todo está bajo control, que no pasa nada. He aquí un ejemplo:

A: Te debo cinco euros: mañana te los devolveré.

B: ¡Tranquilo, hombre! Invítame a un café y ya está.

A le debe a B cinco euros y al día siguiente quiere devolvérselos a B. B. sin embargo, no quiere que A le devuelva el dinero y le dice: “no hay ningún problema, todo está bien, no hace falta que me devuelvas el dinero, puedes invitarme a un café si lo deseas”.

2. Seguramente

¡Cuántas confusiones genera una sola palabra! El adverbio seguramente contabiliza una de las mayores tasas de malentendidos entre nativos de español y estudiantes del idioma. Si intentamos deducir su significado, entenderemos que nuestro interlocutor está muy seguro de lo que dice, ¿verdad? Veamos las dos caras de la moneda:

¿Qué dicen?

Si buscamos el significado de la palabra en el DRAE, encontraremos dos acepciones aparentemente discordantes:

seguramente.

1. adv. m. De modo seguro. U. t. c. adv. afirm. ¿Vendrás mañana? —Seguramente.

2. adv. m. Probablemente, acaso.

Fuente: DRAE

Podemos pues utilizar el mismo adverbio y querer decir dos cosas diferentes. Complejo, ¿verdad?

¿Qué quieren decir?

a) Si nos piden confirmación sobre un hecho que va a ocurrir y sabemos con seguridad que así va a ser, podemos responder “seguramente”, y querer decir “con seguridad”. Mira el ejemplo del DRAE:

– ¿Vendrás mañana?

– Seguramente (quiere decir: sí, vendré con seguridad).

b) Si lanzamos una idea que consideramos bastante o muy probable porque tenemos razones para ello, decimos “seguramente”. Atención: la consideramos muy probable, pero no estamos seguros de ello. Mira el ejemplo:

A: El periódico dice que un adolescente ha resultado herido en una mano al manipular un petardo.

B:  Seguramente no volverá a encender un petardo nunca más. 

B quiere decir que, probablemente, el adolescente no volverá a tocar un petardo nunca más.

¿Alguna vez  habéis sido protagonistas de un malentendido de este tipo? Contadnos vuestra experiencia en “comentarios”.

 

 

2 Respuestas a “¿Qué dicen? ¿Qué quieren decir?”

  1. Manuel 1 agosto 2012 at 7:30 Permalink

    A mi me ha pasado muchísimas veces, sobre todo con palabras que se parecen mucho a mi idioma. El contexto en el que se expresa una frase es tan importante que a menudo es lo unico que nos permite entender de verdad el sentido de algunas palabras, incluso màs que leerlo en el diccionario. De hecho me he dado cuenta de que el diccionario llega tarde en explicar acepciones que mejor explica la gente y la situación en la que conversas. Además creo que se aprende mucho más rápido si se maneja en concreto un idioma, si lo necesitas a diario en situaciones diferentes reales, y si vives sobre tu piel el sentido de algunas palabras. Confeso que lo que estudié en teoría es lo que a menudo se me olvida o que con más dificultad tengo que recuperar esforzándome; por lo contrario, todo lo que aprendí viviéndolo en primera persona, nunca me deja. Finalmente creo que el contexto contribuye en fijar lo que se aprende, y muchas veces es imprescindible.

    • María 1 agosto 2012 at 7:30 Permalink

      Manuel, gracias por compartir tu experiencia con nosotros.

      Esperamos que estés pasando un buen verano.

      María


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