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Según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), “historia” en español es la narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados. “Historia” es también, según el DRAE  la relación de cualquier aventura o suceso y también una narración inventada. 

En el post de hoy os proponemos escribir una historia de España en base a la tercera acepción que reportamos desde el DRAE: una narración inventada sobre España. Puede ser un viaje imaginario, un recuerdo vinculado a un lugar de España (o a varios), la ruta turística que te gustaría hacer en España…

Os vamos a dar algunas sugerencias en forma de fotografías de lugares de España:

1.

Plaza Mayor de Burgos

Plaza Mayor de Burgos

 

 

 

 

 

 

 

2.

Museo del Prado, Madrid

Museo del Prado, Madrid

 

 

 

 

 

 

3.

Alcalá de Henares (Madrid)

Alcalá de Henares (Madrid)

 

 

 

 

 

 

 

4.

Patio de los Reales Alcázares de Sevilla

Patio de los Reales Alcázares de Sevilla

 

 

 

 

 

 

 

 

5.

Anfiteatro romano de Cartagena (Murcia)

Anfiteatro romano de Cartagena (Murcia)

 

 

 

 

 

 

 

6.

Playa de la Malvarrosa, en Valencia

Playa de la Malvarrosa, en Valencia

 

 

 

 

 

 

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2 commentarios

Maria · 25 diciembre, 2011 a las 7:30

¡Feliz Navidad a tod@s!

mi historia se llama

La predicción.

Se acercaba la Navidad y él como todos estos últimos 10 años se preparaba de nuevo para el viaje a Burgos, la ciudad situada en el cruce de las culturas de España, Portugal y Francia, a la Plaza Mayor de Burgos, con sus casas blancas y rozadas, que estaban de guardia hombro con hombro, protegiendo su plaza querida de los vientos y de las desgracias.
Él no dejaba de creer con esa obsesión absolutamente incomprensible para los demás, que precisamente esta vez todo pasará seguramente así, como él un día le habían predicho. Creer que solamente en la víspera de la Navidad y nunca más, la populosa plaza de fiesta de repente se quedará vacía, y él verá la solitaria figura de una mujer, encontrará por fin aquella, suya y única mujer dada por la predicción.
Al principio, a sus amigos y los parientes les encantaba toda esta historia de las predicciones y milagros, había parecido muy romántica, pero, cuando él empezó a volar cada año de París a Burgos, todos decidieron unánimemente que esta broma ya había durado demasiado y el tiene que llamar al siquiatra.
Sin embargo tras dos o tres años las pasiones se calmaron y todos se acostumbraron a sus viajes navideños. Y una vez, cuando él se quedo en París por la enfermedad de su padre, sus parientes y amigos cercanos, estaban perplejos por qué él no volvía a España.
El cielo de Burgos lejano de la serenidad española, todo el día era cubierto por las nubes oscuras, y de vez en cuando empezaba a llover. En todas partes en las calles vendían animadamente los dulces: el famoso turrón con almendras, los frutos secos y el chocolate, mazapanes y polvorones, había unos abetos adorados entre los vendedores, y ahí se encontraba Papa Noel a su paso divertido.
Él ya iba por el camino tan conocido del puente de Santa-María a través de la puerta principal de Burgos Antiguo, vagaba por sus callecitas, saludando a sus famosos amigos siempre callados. Le parecía haberse compenetrado con esta ciudad, con sus casas, con su río Arlanzon, con la catedral y esta plaza, con las buenas cigüeñas, que hacían los nidos casi en cada techo y el campanario.
La Plaza Mayor, con las cafeterías populares, ruidosas durante las fiestas, concurridas y a menudo ahora estaba llena de coches.
– Ella viene mucho a Burgos, – pensó él, – justo aquella debe ser la plaza principal de la ciudad española, con su griterío, sus habitantes alegres dicharacheros, que van de prisa de compras, o al encuentro con sus amigos, pasan el tiempo en las cafeterías o en los bares de aquí o simplemente pasean por la ciudad.
En seguida se acordó de María Carmen, la joven mujer, que él pedía cuidar el piso que el compro en Burgos hace 10 años. En esto tiempo ella se hizo para él buena amiga, y en absoluto no era la celadora de su apartamento. Siempre esperaba a su llegada, preparando para la mesa navideña el pavo asado y dulces. Y cuando una vez más él llegaba triste de plaza sin haber encontrado su amor, ella le tranquilizaba. Después de cenar los dos se daban los regalos y cantaban los villancicos. Al amanecer salían de la casa y callejeaban mucho tiempo por la ciudad, mirando a numerosos belenes.
Siempre el 28 de diciembre por la mañana muy temprano él regresaba a París. María Carmen bromeaba, ¿¨vuelves este día para que nadie se ría de ti en España¨?
En la plaza hoy de nuevo se agolpaban muchos turistas. El estaba como siempre cerca de la estatua de Carlos III, y así, de pie, se quedaba sin moverse hasta la medianoche bajo la llovizna, esperando, como siempre, que esta plaza se vaciara al fin, y poder verla a ella, su Destino.
Pero y ahora la plaza no quedaba vacía. Por primera vez durante todos estos años él comenzó a llorar. La lluvia como si esperara esto, aumento su fuerza y se convirtió en aguacero… Y él sin paraguas estaba todo empapado y lloraba como niño. Él no notaba, que la plaza poco a poco se quedaba desierta, no veía las miradas asombrosas de peatones raros, corriendo a sus casas y sus mesas de fiesta, no entendió como ante él apareció María Carmen, agitada por su ausencia larga, y como ella le puso el abrigo sobre los hombros, mirando directamente a sus ojos.
En el reloj de torre dieron las doce de la noche y comenzó a sonar la campana. Él levanto la cabeza buscando con la mirada ese lugar, de donde se venía el sonido. La plaza era vacía, completamente vacía, no había ni una persona alrededor, solamente María Carmen, y ella continuaba pasando la mano por su pelo mojado.
– ¿Eres tú?! – grito él, quedado como fulminado, eres tú, María Carmen, estás conmigo en la plaza vacía! Que tonto soy – ha concluido él, abrazando a la única mujer dada a el por el destino!
Andaban despacio, abrazados, por Cardenal Segura y la calle de la Paloma, torciendo a Diego Porcelos, siguiendo por la calle de la Sombrerería y al fin se encontraban de nuevo en la plaza…

¡Les dejamos allí y les deseamos Feliz Navidad! Y nosotros trataremos de ser más atentos a las personas que nos rodean para no faltar la felicidad verdadera!

APRENDE ESPAÑOL CON POESÍA II | El blog para aprender españolEl blog para aprender español · 4 abril, 2014 a las 7:30

[…] Una “historia de España” […]

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