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Esta semana queremos acercaros a la obra del gran pintor español Francisco de Goya y Lucientes, nacido en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 y muerto en Burdeos (Francia) en 1828. Vamos a votar por uno de los cuadros que os mostraremos a continuación, a ver cuál de ellos gana.

El primero, La gallina ciega (1789) es uno de los cartones que servían como modelo para las manufacturas de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara de Francisco de Goya y estaba destinado a la decoración del dormitorio de las infantas del Palacio de El Pardo. Fue realizado poco después de que accediera al trono de España el rey Carlos IV. El cuadro muestra muchachos y muchachas jugando al popular pasatiempo de «la gallina ciega», con un personaje vendado en el centro que intenta tocar a los demás, que bailan en corro, con una gran cuchara. El tono de la escena representada, el paisaje de fondo luminoso, los colores… son un reflejo de un momento encantador de disfrute de la vida: los jóvenes están jugando,  probablemente también flirteando. ¿Por qué no?

El segundo cuadro, Saturno devorando a un hijo, es una de las pinturas al óleo sobre revoco que formó parte de la decoración de los muros de la casa que Francisco de Goya adquirió en 1819 llamada la Quinta del Sordo y, por tanto, pertenece a la serie de las Pinturas negras.

Representa al dios Crono, o Saturno en la mitología romana, en el acto de devorar a uno de sus hijos. La figura era emblema alegórico del paso del tiempo, pues Crono se comía los hijos recién nacidos de Rea, su mujer, por temor a ser destronado por uno de ellos. Melancolía y destrucción están retratadas en la expresión terrible de Saturno.  Goya nos sitúa ante el horror caníbal de sus fauces abiertas y sus ojos en blanco, la vejez del gigante y la masa informe del cuerpo sanguinolento de su hijo.

¿Cuál de ellas elegís y por qué? ¿Qué os transmiten? ¿Por qué os gustan o por qué no os gustan? 

¡Participad!


3 commentarios

Victoria · 28 julio, 2011 a las 7:30

Seré la primera en romper hielo. De acuerdo.

Tengo que decir que me encanta ver el horror en los ojos de Saturno, el miedo a ser destronado y saber que no pudo, finalmente, escapar de su destino.

Saludos a todos,

Victoria

Fran · 29 julio, 2011 a las 7:30

Yo me quedo con Saturno devorando a un hijo. Es más intensa, tiene más realismo, incluso.
Aunque parezca contradictorio, creo que habla más de la realidad humana que La Gallina Ciega.

Laura · 3 agosto, 2011 a las 7:30

Pues yo me quedo con el juego, con la inocencia…la gallinita ciega rememora la infancia…..

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